El madrigal
El madrigal floreció a partir del siglo XV, siendo al principio una composición vocal para coro de 3 a 6 voces sobre un asunto profano. Al final del siglo XVI, emergieron dos formas de madrigal: el madrigal acompañado, donde los instrumentos se limitaban a doblar las partes vocales; y el madrigal dramático que se caracterizaba por canciones pintorescas de cuplés con o sin estribillo, con frases simétricamente repetidas. En temática del madrigal, las principales fuentes de inspiración fueron sin duda el amor (llegando algunas obras a ser muy pícaras), el reino animal, las estaciones del año, particularmente la primavera, la bebida y los festejos.            

 

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